Cada nueva masacre crea un nuevo modelo, y da la impresión de que el crecimiento acelerado de la humanidad sólo sirve para su matanza.
Nadie, literalmente nadie puede decir qué milagro podría poner fin a
esto. Si se percibiera como esperanzador el hecho de que la experiencia y la conciencia y la conmiseración generalizada de la opinión pública empujan a terminar la guerra de Estados Unidos, se podría objetar que esta guerra ha estado exenta de victoria. A lo mejor es posible trocar hoy en día medias derrotas en repugnancia. Sin embargo, no existe todavía el remedio contra los triunfos.
La victoria contra los judíos indefensos era irresistible, e igualmente irresistible es en la actualidad la victoria en Bengala.
Las armas que matan con mayor facilidad que nunca matan de forma masiva, pero no suprimen el matar individualmente, sólo lo incluyen.
Bulgarian-born Swiss and British Jewish modernist novelist, playwright, memoirist, and non-fiction writer (1905–1994)