265 pope of the Catholic Church from 2005 to 2013 (1927–2022)
Pope Benedict XVI (born Joseph Aloisius Ratzinger; 16 April 1927 – 1 January 2023) was a prelate of the Catholic Church who served as the head of the Church and the sovereign of the Vatican City State from 19 April 2005 until his resignation on 28 February 2013. Benedict's election as pope occurred in the 2005 papal conclave that followed the death of Pope John Paul II on 2 April 2005. Benedict chose to be known by the title "pope emeritus" upon his resignation.
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Hay dos tipos de aflicción: una, que ha perdido la esperanza, que ya no confía en el amor y la verdad, y por ello abate y destruye al hombre por dentro; pero también existe la aflicción provocada por la conmoción ante la verdad y que lleva al hombre a la conversión, a oponerse al mal. Esta tristeza regenera, porque enseña a los hombres a esperar y amar de nuevo. Un ejemplo de la primera aflicción es Judas, quien — profundamente abatido por su caída — pierde la esperanza y lleno de desesperación se ahorca. Un ejemplo del segundo tipo de aflicción es Pedro que, conmovido ante la mirada del Señor, prorrumpe en un llanto salvador: las lágrimas labran la tierra de su alma. Comienza de nuevo y se transforma en un hombre nuevo.
The glory of God is the living man, but the life of man is the vision of God', says St. Irenaeus, getting to the heart of what happens when man meets God on the mountain in the wilderness. Ultimately, it is the very life of man, man himself as living righteously, that is the true worship of God, but life only becomes real life when it receives its form from looking toward God.
What happened after the Council was totally different: in the place of liturgy as the fruit of development came fabricated liturgy. We left the living process of growth and development to enter the realm of fabrication. There was no longer a desire to continue developing and maturing, as the centuries passed and so this was replaced — as if it were a technical production — with a construction, a banal on-the-spot product.
It is when we attempt to avoid suffering by withdrawing from anything that might involve hurt, when we try to spare ourselves the effort and pain of pursuing truth, love, and goodness, that we drift into a life of emptiness, in which there may be almost no pain, but the dark sensation of meaninglessness and abandonment is all the greater.
La respuesta de Jesús al Buen Ladrón va más allá de la petición. En lugar de un futuro indeterminado habla de un «hoy»: «Hoy estarás conmigo en el paraíso» (Lc 23,43) También estas palabras están llenas de misterio, pero nos enseñan ciertamente una cosa: Jesús sabía que entraba directamente en comunión con el Padre, que podía prometer el paraíso ya para «hoy». Sabía que reconduciría al hombre al paraíso del cual había sido privado: a esa comunión con Dios en la cual reside la verdadera salvación del hombre.
Así, en la historia de la espiritualidad cristiana, el buen ladrón se ha convertido en la imagen de la esperanza, en la certeza consoladora de que la misericordia de Dios puede llegarnos también en el último instante; la certeza de que, incluso después de una vida equivocada, la plegaria que implora su bondad no es vana. «Tú que escuchaste al ladrón, también a mí me diste esperanza», reza, por ejemplo, el Dies irae.
No se habla de un «reino» futuro o todavía por instaurar, sino de la soberanía de Dios sobre el mundo, que de un modo nuevo se hace realidad en la historia. Podemos decirlo de un modo más explícito: hablando del Reino de Dios, Jesús anuncia simplemente a Dios, es decir, al Dios vivo, que es capaz de actuar en el mundo y en la historia de un modo concreto, y precisamente ahora lo está haciendo. Nos dice: Dios existe. Y además: Dios es realmente Dios, es decir, tiene en sus manos los hilos del mundo.