I’m not sure that there’s anything more horrible than staying in a furnished room in Paris, especially - George Sand

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I’m not sure that there’s anything more horrible than staying in a furnished room in Paris, especially

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About George Sand

Amandine-Aurore-Lucile Dupin, baronne Dudevant (1 July 1804 – 8 June 1876), most famous under her pseudonym George Sand, was a French novelist and a pioneer of feminism.

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Also Known As

Alternative Names: Amantine Lucile Aurore Dupin Amandine Lucile Aurore Dupin Baroness Dudevant Jules Sand Lucie Dudevant Aurore Amantine Lucile Dupin Aurore Amantine Lucile Sand Amandine-Aaurore-Lucile Dupin George nee Dupin Sand Mrs. George Sand Georges Sand Amandine-Aurore-Lucile Dudevant Amandine-Aaurore-Lucile Dudevant Lucile Aurore Dupin A.A.L. Dudevant-Dupin
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Additional quotes by George Sand

can the title of Donna Bustamente make me any happier?” “It would put you out of reach of the insolent disdain of society.” “Society!” said Juliette; “you mean your friends. What is society? I have never known. I have passed through life and made the tour of the globe, but have never been able to discover what you call society.

La tez descolorida y mate tenía una apariencia de serenidad que inspiraba como una especie de respeto instintivo hacia aquella alma, cuyos movimientos no revelaban ninguna alteración exterior; aquellos ojos en que nadaba la pálida pupila en un esmalte blanco y vidrioso, tenían una expresión vaga y misteriosa que debía excitar la curiosidad de todo observador. Parecía que leían profundamente en los de los demás, y su inmovilidad era metálica cuando dos confiaban de un examen indiscreto: una mujer no podía sostener su brillo cuando era hermosa; un enemigo no podía sorprender en ellos el secreto de ninguna debilidad. Era un hombre a quien siempre se podía mirar sin hallarle nunca inferior a sí mismo; un rostro que podía abandonarse a la distracción sin afearse, como a casi todos sucede; una fisonomía que atraía como el imán. Ninguna mujer le veía con indiferencia, y si a veces le denigraba la boca, no perdía fácilmente su recuerdo la imaginación; nadie le encontraba por primera vez sin seguirle con la vista todo el tiempo que podía; ningún artista podía verle sin admirar su singularidad y desear reproducirla.

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