Laws are always useful to those who possess and vexatious to those who have nothing. - Jean-Jacques Rousseau

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Laws are always useful to those who possess and vexatious to those who have nothing.

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About Jean-Jacques Rousseau

Jean-Jacques Rousseau (June 28, 1712 – July 2, 1778) was a major French-speaking Genevan philosopher of Enlightenment whose political ideas influenced the French Revolution, the development of socialist theory, and the growth of nationalism.

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Alternative Names: Citizen of Geneva Jean Jacques Rousseau J. J. Rousseau Rousseau J.J. Rousseau JJ Rousseau
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Additional quotes by Jean-Jacques Rousseau

Vous empêche-t-on de les instruire et faire instruire à votre gré ? Est-ce notre faute si elles nous plaisent quand elles sont belles, si leurs minauderies nous séduisent, si l'art qu'elles apprennent de vous nous attire et nous flatte, si nous aimons à les voir mises avec goût, si nous leur laissons affiler à loisir les armes dont elles nous subjuguent ? Eh ! prenez le parti de les élever comme des hommes ; ils y consentiront de bon coeur. Plus elles voudront leur ressembler, moins elles les gouverneront, et c'est alors qu'ils seront vraiment les maîtres.

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Pero si hay un estado en el que el alma encuentra un acomodo lo bastante sólido como para descansar en él por entero y congregar todo su ser, sin tener necesidad de recordar el pasado ni exceder del porvenir; donde el tiempo no exista para ella, donde el presente dure siempre sin señalar, no obstante, su duración y si huella alguna de secuencia, sin ninguno otro sentimiento de privación o de goce, de placer o de dolor, de deseo o de temor que el de nuestra existencia, y que este sentimiento único pueda colmarla por entero; en tanto dura tal estado, quien se encuentre en él puede llamarse dichoso, no de una dicha imperfecta, pobre y relativa, tal cual se halla en los placeres de la vida, sino de una dicha suficiente, perfecta y plena que no deja en el alma ningún vacío que ésta sienta la necesidad de llenar. Tal es el estado en que me encontré con frecuencia en la isla de Saint-Pierre en mis ensoñaciones solitarias, ora tumbado en mi barca que dejaba derivar a merced del agua, ora sentado en las riberas del lago agitado, ora en otra parte, a orillas de un hermoso río o de un arroyo murmurando por entre el guijarral.

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