13 Quotes Tagged: alma
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Si llego a pensar o decir algo [19vº] que le guste a mis hermanas, encuentro muy natural que se apoderen de ello como de un bien propio. Tal pensamiento pertenece al Espíritu Santo y no a mí, ya que san Pablo dice que sin este Espíritu de Amor no podemos llamar «Padre» a nuestro Padre que está en los cielos. Por lo tanto es muy libre de servirse de mí para ofrecer un buen pensamiento a un alma. Si creyera que este pensamiento me pertenece, sería como «el asno que llevaba las reliquias», el cual tomaba como dirigidos a él los homenajes tributados a los santos. No desprecio los pensamientos profundos que alimentan el alma y la unen a Dios, pero hace tiempo que he comprendido que no hay que apoyarse en ellos ni hacer consistir la perfección en recibir muchas luces. Los pensamientos más hermosos nada son sin las obras.
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Dios no llama a los que son dignos sino a los que quiere. Todo depende, no del querer o del esfuerzo del hombre, sino de la Misericordia de Dios» (Rom 9,15-16) Durante mucho tiempo me he preguntado por qué Dios tiene preferencias, por qué no reciben todas las almas un grado igual de gracias. Me preguntaba por qué los pobres salvajes, por ejemplo, mueren en gran número sin haber siquiera oído pronunciar el nombre de Dios... Jesús se dignó instruirme acerca de este misterio. Puso ante mis ojos el Libro de la Naturaleza. Comprendí que si todas las flores pequeñitas quisieran ser rosadas, la naturaleza perdería su ornato. Lo mismo ocurre en el mundo de las almas, que es el Jardín de Jesús. La perfección consiste en hacer su voluntad, en ser lo que Él quiere que seamos... Comprendí también que el amor de nuestro Señor se revela tanto en el alma más simple que en nada resiste a su gracia como en el alma más sublime.
Yo soy el pincelito que Jesús eligió para pintar su imagen en las almas que usted me ha confiado. Un artista no usa un solo pincel: necesita al menos, dos. El primero es el más útil, con él da los tonos generales, [20vº] cubre completamente la tela en muy poco tiempo. El otro, el más pequeño, le sirve para los detalles. Madre, a mi modo de ver, usted es el precioso pincel que la mano de Jesús toma con amor cuando quiere hacer un gran trabajo en el alma de sus hijas, y yo soy el pequeñito que él se digna usar luego para los detalles menores.
Hay metáforas más reales que las personas que pasan por la calle. Hay imágenes en los rincones de los libros que viven más nítidamente que muchos hombres y mujeres. Hay frases literarias que tienen una personalidad absolutamente humana. Hay fragmentos de párrafos míos que me hielan de pavor, de tal modo los siento claramente como seres humanos, tan bien perfilados contra las paredes de mi cuarto, por la noche, en la sombra. He escrito frases cuyo sonido -es imposible ocultar su sonido-, es absolutamente el de una cosa que ganó exterioridad absoluta y alma por completo.
Comprendí que para llegar a ser santa había que sufrir mucho, buscar siempre lo más perfecto y olvidarse de sí; comprendí que había muchos grados en la perfección y que cada alma [10vº] era libre de responder a las insinuaciones de nuestro Señor, de hacer poco o mucho por Él, en una palabra de elegir entre los sacrificios que Él pide. Entonces como en los días de mi infancia exclamé: «¡Dios mío, “lo elijo todo”. No quiero ser una santa a medias, no me da miedo sufrir por ti, lo único que temo es conservar mi voluntad.
Yo soy esa hija, objeto del amor preveniente de un Padre que ha enviado a su Verbo para rescatar no a los justos sino a los pecadores. Quiere que yo lo ame porque me ha perdonado, no mucho sino TODO. No esperó que lo amase mucho como santa Magdalena, sino que ha querido que yo sepa cómo me había amado con un amor de inefable previsión, ¡a fin de que ahora lo ame hasta la locura!... He oído decir que no se ha hallado un alma pura que ame más que un alma arrepentida. ¡Cuánto querría desmentir esa expresión!...
El amor verdadero se alimenta de sacrificios. Cuanto más se niega el alma las satisfacciones naturales, tanto más desinteresado se vuelve su cariño.
Al amar a Cristo, el corazón se ensancha y puede dar incomparablemente más cariño a los que le son queridos que si se hubiera concentrado en un amor egoísta e infructuoso.