Try QuoteGPT
Chat naturally about what you need. Each answer links back to real quotes with citations.
" "— Estos unicornios son todos iguales — comentó Loro con tristeza — , más vanidosos que un pavo. Dales un espejo, o simplemente cualquier cosa en la que puedan verse reflejados, y se quedan como hipnotizados. — Pero éste no es más que un niño — dijó Penélope — , y hay que reconocer que es realmente guapo.
Gerald "Gerry" Malcolm Durrell (7 January 1925 – 30 January 1995) was a naturalist, zookeeper, author, and television presenter, most famous for founding what is now called the Durrell Wildlife Conservation Trust on the Channel Island of Jersey and for writing a number of books based on his animal-collecting and conservation expeditions. He was the brother of Lawrence Durrell.
Biography information from Wikiquote
Chat naturally about what you need. Each answer links back to real quotes with citations.
Related quotes. More quotes will automatically load as you scroll down, or you can use the load more buttons.
Theodore had an apparently inexhaustible fund of knowledge about everything, but he imparted this knowledge with a sort of meticulous diffidence that made you feel he was not so much teaching you something new, as reminding you of something which you were already aware of, but which had, for some reason or other, slipped your mind.
Organize your favorite quotes without limits. Create themed collections for every occasion with Premium.
La última vez que vi al Hombre de las Cetonias fue un atardecer, estando yo sentado en un altillo que dominaba el camino. Venía evidentemente de alguna fiesta y había tragado cantidad de vino, pues hacía eses de lado a lado del camino, tocando con la flauta una tonada melancólica. Grité un saludo, y sin volverse me hizo una seña estrafalaria. Al doblar el recodo se silueteó un instante sobre el pálido color lavanda de la tarde. Vi su sombrero andrajoso con las plumas al viento, los abultados bolsillos de su abrigo, las jaulas de mimbre llenas de soñolientas palomas a su espalda, y sobre la cabeza, dando vueltas y más vueltas a lo tonto, los puntitos minúsculos de las cetonias. Torció entonces la esquina y no quedó sino el cielo pálido con una luna nueva suspendida como una pluma de plata y el blando gorjeo de su flauta perdiéndose en el crepúsculo lejano.