It is not, however, only the word, it is also the thing, in all its infinite complexity, that he [Kafka] articulates with unrivaled courage and clarity. For, since he fears power in any form, since the real aim of his life is to withdraw from it, in whatever form it may appear, he detects it, identifies it, names it, and creates figures of it in every instance where others would accept it as being nothing out of the ordinary.

Nothing among all human emotions is more beautiful and more hopeless than the wish to be loved for oneself alone. Who are you anyway, next to countless others, to deserve such preference ? We do not want to be interchangeable; let no one be able to pinch-it for us. A figurative unmistakability claiming to be spatial and siritual. As though the earth had only one heaven, and heaven only one earth, we lay claim to the validity of both and, if we have one, we want to be the other. In reality, however, we are filled with planets, and countless heavens open their doors to us.

Hay libros que tenemos a nuestro lado veinte años sin leerlos, libros de los que no nos alejamos, que llevamos de una ciudad a otra, de un país a otro, cuidadosamente empaquetados, aunque haya muy poco sitio, y que tal vez hojeamos en el momento de sacarlos de la maleta; sin embargo, nos guardamos muy bien de leer aunque sólo sea una frase completa. Luego, al cabo de veinte años, llega un momento en el que, de repente, como si estuviéramos bajo la presión de un imperativo superior, no podemos hacer otra cosa que coger un libro de estos y leerlo de un tirón, de cabo a rabo: este libro actúa como una revelación. En aquel momento sabemos por qué le hemos hecho tanto caso. Tenía que ocupar sitio; tenía que ser una carga, y ahora ha llegado a la meta de su viaje; ahora levanta su vuelo; ahora ilumina los veinte años transcurridos en los que ha vivido mudo a nuestro lado. No hubiera podido decir tantas cosas si no hubiera estado mudo durante este tiempo, y qué imbécil se atrevería a afirmar que en el libro hubo siempre lo mismo.

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The touch to which one resigns oneself because all resistance appears hopeless – and particularly so as regards the future – has, in our society, become the arrest. The feel of the hand of authority on his shoulder is usually enough to make a man give himself up without having to be actually seized. He cowers and goes quietly.

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Those most beset by commands are children. It is a miracle that they ever survive the pressure and do not collapse under the burden of the commands laid on them by their parents and teachers. That they in turn, and in equally cruel form, should give identical commands to their children is as natural as mastication or speech.

A existência pacífica na maioria das sociedades humanas possui um curso enganoso, procurando encobrir perigos e fissuras. O desaparecimento constante de pessoas de seu meio - pessoas que aqui e ali, subitamente, não se encontram mais entre os vivos - é entendido e explicado de tal forma que é como se elas não tivessem sumido de todo. Dirigimo-nos a elas, em procedimento tranquilizadores de caráter singular, como se ainda pudessem ter parte na sociedade. Em muitos casos, acreditava-se realmente na permanência delas em algum lugar, e sua inveja dos vivos era temida, pois podia acarretar perigosas conseqüências para estes.

La parálisis entre muerte y muerte: ninguna palabra libre entre medio, ningún paso libre. La parálisis más grave, esa esperanza sin esperanza de que a pesar de todo la supere.

¡Oh, la comodidad de los creyentes que pueden disiparlo todo, que pueden consolarse con la idea de un reencuentro que no les será concedido nunca! ¡Lo que daría uno por vivir en ese mundo tranquilo y virtuoso en el que los muertos sólo se han ido de viaje! En el que basta con llamar adecuadamente para verlos y oírlos, al menos por un breve tiempo, antes de llegar del todo a ellos. En el que se pueden enfadar con nosotros y conseguir así que los calmemos; en el que pasan frío, hambre y sed y se preocupan por los deudos. Mi anhelo de ese mundo de la fe es a veces tan intenso que no soy capaz de concebir otra idea. Veo entonces las sombras de Odiseo y deseo que las mías se encuentren entre ellas. Dibujo su imagen en el vacío y una hábil voz dice en ese preciso instante: ¡Cree, y las tendrás cuando quieras! Pero es esta voz la que me hace entrar en razón. No puedo comprar a mis muertos. No puedo permitir a nadie que negocie entre ellos y yo. Si están cautivos, que me lo hagan saber, y yo pondré todo mi empeño en liberarlos. Si están rendidos, todavía me queda tiempo para dejarme llevar por esa misma terrible rendición/sumisión, y el plazo que tengo hasta entonces, el plazo de la rebelión, es lo más valioso que poseo. Si no están en ninguna parte, no quiero ninguna ilusión engañosa en torno a ellos, allí acaban para mí todas las mentiras y todas las ficciones, allí, y sólo allí, quiero la verdad más pura.