Un animal puede poseer diferentes partes en estado perfecto y, sin embargo, pueden éstas ser en cierto sentido rudimentarias, porque sean inútiles; así, el renacuajo de la salamandra común, como hace observar míster G. H. Lewes, «tiene branquias y pasa su existencia en el agua; pero la Salamandra atra, que vive en las alturas de las montañas, pare sus pequeños completamente formados. Este animal nunca vive en el agua, y, sin embargo, si abrimos una hembra grávida encontramos dentro de ella renacuajos con branquias delicadamente plumosas, y, puestos en agua, nadan casi como los renacuajos de la salamandra común. Evidentemente, esta organización acuática no tiene relación con la futura vida del animal ni está adaptada a su condición embrionaria: tiene solamente relación con adaptaciones de sus antepasados, repite una fase del desarrollo de éstos».

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— Cada día, Sancho — dijo don Quijote — , te vas haciendo menos simple y más discreto. — Sí, que algo se me ha de pegar de la discreción de vuestra merced — respondió Sancho — , que las tierras que de suyo son estériles y secas, estercolándolas y cultivándolas vienen a dar buenos frutos. Quiero decir que la conversación de vuestra merced ha sido el estiércol que sobre la estéril tierra de mi seco ingenio ha caído; la cultivación, el tiempo que ha que le sirvo y comunico; y con esto espero de dar frutos de mí que sean de bendición, tales que no desdigan ni deslicen de los senderos de la buena crianza que vuesa merced ha hecho en el agostado entendimiento mío.

Y ya, en esto, se venía a más andar el alba, alegre y risueña: las florecillas de los campos se descollaban y erguían, y los líquidos cristales de los arroyuelos, murmurando por entre blancas y pardas guijas, iban a dar tributo a los ríos que los esperaban. La tierra alegre, el cielo claro, el aire limpio, la luz serena, cada uno por sí y todos juntos, daban manifiestas señales que el día, que al aurora venía pisando las faldas, había de ser sereno y claro.

But what made him still more fortunate, as he said himself, was having a daughter of such exceeding beauty, rare intelligence, gracefulness, and virtue, that everyone who knew her and beheld her marvelled at the extraordinary gifts with which heaven and nature had endowed her. As a child she was beautiful, she continued to grow in beauty, and at the age of sixteen she was most lovely. The fame of her beauty began to spread abroad through all the villages around — but why do I say the villages around, merely, when it spread to distant cities, and even made its way into the halls of royalty and reached the ears of people of every class, who came from all sides to see her as if to see something rare and curious, or some wonder-working image?