The liberty of man consists solely in this, that he obeys the laws of nature because he has himself recognized them as such, and not because they have been imposed upon him externally by any foreign will whatsoever, human or divine, collective or individual.

What predominates in Italy is that destitute proletariat to which Marx and Engels, and, following them, the whole school of German social democrats, refer with the utmost contempt. They do so completely in vain, because here, and here alone, not in the bourgeois stratum of workers, is to be found the mind as well as the might of the future social revolution.

Amar é querer a liberdade, a completa independência do outro, o primeiro ato do verdadeiro amor, é a emancipação completa do objeto que se ama; não se pode verdadeiramente amar senão a um ser perfeitamente livre, independente não somente de todos os outros, mas mesmo e sobretudo daquele pelo qual é amado e que ele próprio ama.

Therefore, since we ourselves are deeply convinced atheists, enemies of any religious creed, and materialists, whenever we have occasion to speak with the people about religion we are obliged to give full expression to our lack of belief — I will go further and say our hostile attitude to religion. We should reply honestly to all their questions on this subject, and, when necessary, that is, when there is a prospect of success, we must even try to explain and prove to them the correctness of our views. But we should not ourselves seek opportunities for such discussions. We should not place the religious question in the forefront of our propaganda among the people. It is our profound conviction that to do so is synonymous with betrayal of the people’s cause.

En el fondo, la conquista no sólo es el origen, es también el fin supremo de todos los Estados grandes o pequeños, poderosos o débiles, despóticos o liberales, monárquicos o aristocráticos, democráticos y socialistas también, suponiendo que el ideal de los socialistas alemanes, el de un gran Estado comunista, se realice alguna vez.

Que ella fue el punto de partida de todos los Estados, antiguos y modernos, no podrá ser puesto en duda por nadie, puesto que cada página de la historia universal lo prueba suficientemente. Nadie negará tampoco que los grandes Estados actuales tienen por objeto, más o menos confesado, la conquista. Pero los Estados medianos y sobre todo los pequeños, se dirá, no piensan más que en defenderse y sería ridículo por su parte soñar en la conquista.

Todo lo ridículo que se quiera, pero sin embargo es su sueño, como el sueño del más pequeño campesino propietario es redondear sus tierras en detrimento del vecino; redondearse, crecer, conquistar a cualquier precio y siempre, es una tendencia fatalmente inherente a todo Estado, cualquiera que sea su extensión, su debilidad o su fuerza, porque es una necesidad de su naturaleza. ¿Qué es el Estado si no es la organización del poder? Pero está en la naturaleza de todo poder la imposibilidad de soportar un superior o un igual, pues el poder no tiene otro objeto que la dominación, y la dominación no es real más que cuando le está sometido todo lo que la obstaculiza; ningún poder tolera otro más que cuando está obligado a ello, es decir, cuando se siente impotente para destruirlo o derribarlo. El solo hecho de un poder igual es una negación de su principio y una amenaza perpetua contra su existencia; porque es una manifestación y una prueba de su impotencia. Por consiguiente, entre todos los Estados que existen uno junto al otro, la guerra es permanente y su paz no es más que una tregua.

Está en la naturaleza del Estado el presentarse tanto con relación a sí mismo como frente a sus súbditos, como el ob

Bloody revolutions are often necessary, thanks to human stupidity; yet they are always an evil, a monstrous evil and a great disaster, not only with regard to the victims, but also for the sake of the purity and perfection of the purpose in whose name they take place.