Têm-me feito a seguinte pergunta muitas vezes: «Que sabem os donos de empresas extraordinárias que eu não saiba?» Contrariamente ao que se costuma achar, a minha experiência mostrou-me que as pessoas que são excecionalmente boas em desenvolver negócios o são não tanto por saberem muito, mas antes pela sua vontade insaciável de saber mais.
American business writer
Detalle. Una vez que las personas han entrado por la puerta, que empiezan a mirar de cerca, empiezan a percibir la atención al detalle: los remaches de cobre relucientes, separados exactamente por cinco centímetros en las papeleras de aluminio; la insignia diseñada especialmente con el logo de la empresa, prendida en la camisa o el delantal de todos los empleados. El detalle es la atención que se presta a todas las pequeñas cosas de la empresa, para que cuando las personas miren de cerca, se queden sorprendidas con lo que ven.
Los ejemplos abundan. Vivo en un país en el que los asesinatos, las violaciones, los asaltos y los robos son hechos cotidianos. E incomprensiblemente numerosos. Vivo en un país en el que la gran mayoría de las personas que acaban la educación secundaria no sabe decir cuándo fue presidente Abraham Lincoln, no sabe de dónde sale la electricidad, no sabe cómo calcular la circunferencia de un círculo, no lee mejor que un niño de quince años y ni siquiera sabe decir en qué estado se encuentra la ciudad de Nueva York. Vivo en un país en el que la incidencia de mujeres maltratadas y de niños maltratados aumenta exponencialmente año tras año, y en el que el maltrato a las personas es más inconmensurable, más inhumano, más degradante y más omnipresente que en cualquier otra época. Vivo en un país en el que — según he oído — 26,2 millones de personas han sido diagnosticadas con un trastorno mental, en el que aproximadamente el 50% de los matrimonios acaba en divorcio, y en el que al menos 1,5 millones de habitantes (uno de cada doscientos) son adictos a la cocaína. Vivo en un país (en un mundo) en el que se destruyen los bosques sistemáticamente, en el que el agua se contamina sistemáticamente, en el que el aire que respiramos se envenena sistemáticamente, en el que la fauna se aniquila
CONFUSION 6: WHO TO CALL A CUSTOMER At this stage, it’s important to ask some questions: Which types of Customers would you most like to do business with? Where do you see your real market opportunities? Who would you like to work with, provide service for, and position your business for? A Tactile Customer for whom people is most important? A Neutral Customer for whom the mechanics of how you do business is most important? An Experimental Customer for whom cutting-edge innovation is important? A Traditional Customer for whom low cost and certainty of delivery are absolutely essential? In short, it’s all up to you. No mystery. No magic. Just a systematic process for shaping your business’s future. But you must have the passion to pursue the process. And you must be absolutely clear about every aspect of it. Until you know your Customers as well as you know yourself. Until all your complaints about Customers are a thing of the past. Until you accept the undeniable fact that Customer Acquisition and Customer Satisfaction are more science than art. But unless you’re willing to grow your business, you better not follow any of the above recommendations. Because it will definitely grow.
Marino Santos y sus hombres resumieron sus funciones en cinco elementos esenciales: 1. Controlar lo que se vende. 2. Controlar cómo se vende. 3. Controlar cómo se planifica. 4. Controlar cómo se construye y se instala. 5. Controlar cómo se controla. Cuando un contratista perdía de vista alguno de estos cinco puntos de control, como los llamaban Marino Santos y sus hombres, el trabajo no finalizaba como se había acordado. Eso no sería